Noticias FAOT

Entérate de todo
22
Ene

Por Dr. Jesús David Camalich Landavazo

Cuatro talentosos jóvenes sonorenses; cuatro pianistas de la Universidad de Sonora; cuatro pianistas que comparten al maestro del instrumento; cada uno de ellos se desarrolla en caminos paralelos, pero diferentes; cuatro estilos de interpretación musical; cuatro realidades en el futuro de los artistas que se forman en las aulas de nuestra Alma Mater.

Estos son, en aspectos muy generales, lo que la Universidad de Sonora, en su área de piano, presentó en la cuarta gala de la tarde del Palacio Municipal de Álamos, dentro de la 36ª edición del Festival Internacional Dr. Alfonso Ortiz Tirado 2020. Como segundo año, desde que se desarrollan estas galas de la tarde, que antes eran presentadas en el interior del Templo de la Purísima Concepción, es el primer año que el piano tiene dos eventos de los cuatro conciertos asignados a grupos o solistas instrumentales, de las nueve galas de la tarde. Esta cuarta gala de la tarde estuvo a cargo de los jóvenes Daniel Isaac Ruiz Moreno, César Daniel Quiroz Flores, Moisés Roberto Galicia Villanueva y Jesús Alberto Mascareño Verduzco. El primero de ellos debutó en este festival, los otros tres estuvieron en la pasada edición del FAOT 2019, repitiendo en esta edición 2020.

Solamente dos autores se interpretaron en este recital: Franz Joseph Haydn (1932-1809) y Frédéric Chopin (1810-1849). Daniel Isaac interpretó a Haydn; César Daniel, Moisés Roberto y Jesús Alberto interpretaron a Chopin. Dos autores, siete piezas y una amplia gama de sensaciones, emociones, caracteres y colores fue lo que el público vivió en esta “mágica” tarde musical. Cada uno de ellos ingresó al escenario e interpretó todo el repertorio propuesto en el programa de mano. Este formato, en la opinión del autor de estas líneas, fue un gran acierto que permitió una gran fluidez del recital, así como apreciar mejor las cualidades de cada uno de los artistas.

Pasemos, ahora, a la crítica de lo que estos cuatro jóvenes pianistas sonorenses presentaron en el foro principal del Palacio Municipal. A pesar de que hubo aspectos musicales e interpretativos que coincidieron en todos ellos, se decidió presentar la crítica de cada uno de ellos por separado.

Daniel Isaac Ruiz Moreno

Daniel Isaac Ruiz Moreno. Interpreta dos obras de Haydn. Obras poco conocidas y que encierran un carácter contrastante de la imagen que tradicionalmente se tiene de Haydn. Estas obras son oscuras, encierran mucho dolor interno, hacia la pérdida de algo o alguien muy querido; el compositor está hacia la etapa de su vejez; se aprecia un Haydn melancólico y triste. Este carácter interpretativo de dolor es muy complicado lograrlo en el período clásico, ya que las reglas estilísticas de ejecución pianística exigen que ésta sea “sobria, fría y calculadora”. Los sentimientos humanos no pueden aflorar, como sería unos años después en el romanticismo. Daniel Isaac supo comprender muy acertadamente las imágenes que estas obras proyectan, a pesar de su corta edad. El fraseo, el balance musical, la técnica pianística, su virtuosismo y su interpretación se apreciaron de una forma más que correcta.

César Daniel Quiroz Flores

César Daniel Quiroz Flores. Interpretó el Scherzo No. 3 en Do-sostenido Menor, Op. 36 de Chopin.  Esta obra encierra un fuerte efecto dramático, con varias secciones donde se van variando los contenidos temáticos, apareciendo algunos nuevos, siempre bajo retadores elementos técnicos que obligan al ejecutante desarrollar un alto grado de virtuosismo, además de mantener la fuerza dramática por poco más de diez minutos. César Daniel, con una muy destacada ejecución e interpretación pianística, supo combinar su maduración que ha logrado hasta este momento de su vida, con el desarrollo técnico y virtuosismo al piano, logrando que, aunque tocó solamente una pieza, ésta valiera como si hubiera tocado más obras.

Moisés Galicia

Moisés Roberto Galicia Villanueva. Interpretó dos estudios de Chopin: 1) Op. 10, No. 5 en Sol-bemol Mayor, conocido como “teclas negras”, ya que es en este lugar del piano donde se ejecuta; y 2) Op. 25, No. 12 en Do Menor, conocido como “océano”, donde se evoca el movimiento del mar. Estos dos estudios presentan elementos técnicos similares. Son retos en la ejecución de los arpegios que recorren todo lo largo del teclado. Los aspectos melódicos se encuentran en la mano izquierda, al igual de la necesidad de imprimir el carácter de la obra, con el “acompañamiento” de la mano derecha a través de los arpegios. Moisés Roberto, mostró un muy destacado dominio técnico, así como la muy buena agilidad que los dos estudios requieren. Su fuerza expresiva llamó la atención, al lograr un buen carácter expresivo a pesar de su corta edad.

Jesús Mascareño

Jesús Alberto Mascareño Verduzco. Interpretó dos estudios de Chopin: 1) Op. 10, No. 1 en Do Mayor, conocido como “la cascada” o como “la escalera”, donde reta al pianista en el estudio de los arpegios, en ocasiones en ambas manos, con diferentes posiciones y apertura de la mano, principalmente en la derecha; y 2) Op. 25, No. 11 en La Menor, conocido como “viento de invierno”, que es un completo reto para el pianista, ya que es un desarrollo de la resistencia, destreza y técnica que todo concertista debe poseer. Jesús Alberto interpretó ambos estudios de una forma sobresaliente, acotado este adjetivo al hecho de que está en este proceso de maduración interpretativa y técnica, sin que esto demerite lo bello e interesante de su interpretación musical. Resalta la claridad de los arpegios, donde cada nota está debidamente diferenciada de las demás, la pulcritud de ejecución permite ir descubriendo como los arpegios se mueven con sonidos “no embarrados”, es decir, claros, diáfanos y precisos; con muy buena fuerza interpretativa.

En conclusión, estamos ante cuatro jóvenes pianistas, con trayectorias diferentes, que se colocan dentro de los jóvenes valores que están en ese límite de lo que se considera estudiantes muy avanzados y concertistas en formación, con el potencial de convertirse en grandes exponentes de la literatura pianística nacional. Sabemos que, con el paso de tiempo y si preservan en este camino de estudio y disciplina, los veremos en importantes foros artísticos nacionales y, por qué no, en internacionales.