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31
Ene

Arizona Baroque – Giuseppe Filianoti

Juan Arturo Brennan

Las actividades formales, por así decirlo, del último día del FAOT 2016 se iniciaron como de costumbre en el Templo de la Purísima Concepción. Tocó el turno al grupo Arizona Baroque, ensamble especializado en música antigua, asociado con la Universidad de Arizona. Se trata de un grupArizona Baroqueo que, como muchos otros en la actualidad, investigan y estudian la música del período barroco para interpretarla con la mayor autenticidad posible, tanto en lo que se refiere al uso de instrumentos especiales, como de técnicas históricamente adecuadas. Para esta presentación, Arizona Baroque diseñó un programa formado principalmente por música de compositores italianos: Falconieri, Caccini, Vivaldi, Gabrieli y Monteverdi, con un par de interpolaciones de música de otras latitudes, del inglés John Dowland y el español José Herrando. Lo más interesante del concierto de Arizona Baroque fue el hecho de que para cada pieza utilizaron una dotación instrumental diferente, y sólo en la última del programa (un par de selecciones vocales de Claudio Monteverdi) se presentaron completos. Una comparación retrospectiva de lo que el grupo tocó la tarde del sábado permite afirmar que lo mejor estuvo en sus interpretaciones de la música de Antonio Vivaldi (un Trío para violín, laúd y continuo, y una Sonata para oboe y continuo) y en la extrovertida Sonata para violín y bajo de Herrando, que contiene en su último movimiento algunas sonoridades inesperadas, como de imitación de otros instrumentos. En lo general, es posible decir que las piezas instrumentales interpretadas por Arizona Baroque tuvieron mejores resultados que las obras vocales de Caccini y Monteverdi incluidas en el programa.  Y… ojalá algún día sea posible conseguir un clavecín para este tipo de conciertos en el FAOT; escuchar un teclado electrónico imitando un clavecín nunca será igual de satisfactorio que el instrumento original.

Más tarde, en el Palacio Municipal, la Noche de Gala de clausura estuvo a cargo del tenor italiano , acompañado al piano por Daniel Blumenthal. Entre otras cosas, se trató de la única de las Noches de Gala dedicada por entero a la música de un solo país: Italia, evidentemente, con una balanceada combinación de canciones de concierto (Tosti, Cilea, Respighi, Mascagni, Gastaldon, Leoncavallo) y arias de ópera (Mascagni, Cilea, Puccini). Interesante, sin duda, una programación vocal 100% italiana sin Rossini, Bellini, Donizetti o Verdi. El propio Filianoti comentó que trató de conformar un programa con regiones menos conocidas del repertorio; cualquiera que conozca un poco de ópera podrá darse cuenta, por los nombres mencionados, que el tenor italiano se orientó especialmente al repertorio verista. Con un acompañamiento experto en manos de ese gran concertista que es Daniel Blumenthal, el tenor italiano transitó con elegancia, expresividad y buena técnica por las canciones y arias elegidas para su recital. Como suele ocurrir, fue posible escuchar algunas cimas destacadas en esta contGiosepe F.inuidad de canciones italianas. En este sentido, es importante mencionar su interpretación de la canción Marechiare de Tosti, una poderosa y apasionada versión de la Musica proibita de Gastaldon y, por encima de todo, su dramática interpretación de El lamento de Federico de la ópera La Arlesiana de Francesco Cilea. Datos complementarios: Cilea es un compositor especialmente cercano a Filianoti, ya que ambos nacieron en Reggio Calabria y, para más señas, la primera aria que cantó el tenor en su carrera fue precisamente El lamento de Federico. Las varias piezas de Cilea incluidas en el recital (todas muy bien interpretadas) sirvieron para recordar, por una parte, que este año se cumplen 150 años del nacimiento de Cilea, ocasión particular para recordarlo, y que Giuseppe Filianoti ha trabajado e investigado su música a fondo, llegando a descubrir algunas piezas perdidas y olvidadas del compositor, a las que ha dado la relevancia y la difusión merecidas. Educada voz de tenor lírico, buena proyección, buenos contrastes dinámicos, buena presencia escénica y, como debe ser en un cantante de ópera, buenas pinceladas teatrales en momentos selectos de sus interpretaciones. Por su parte Daniel Blumenthal no sólo acompañó con manos expertas a su colega, sino que dio muestra de su excelencia al interpretar dos preludios de la ópera La Tilda de Cilea. Después de concluir oficialmente su recital con la famosa aria E lucevan le stelle, de la Tosca de Puccini, bien cantada y bien sentida, Filianoti obsequió una sabrosa versión de la romanza No puede ser de La tabernera del puerto de Pablo Sorozábal, cantada con una buena aproximación al estilo de la zarzuela y una muy pulcra dicción del castellano. Del análisis de esta Noche de Gala final del FAOT 2016 puede concluirse que resultó, junto con el recital inaugural de Cassandra Zoé Velasco, lo mejor de la oferta musical nocturna en el Palacio Municipal. Sin duda, una buena conclusión para la edición 32 del Festival Alfonso Ortiz Tirado.