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28
Ene

Coro L’Orfeo – Zarzuela María la O

Por. Juan Arturo Brennan

María la ODe nuevo, el concierto de mediodía en el Templo de la Purísima Concepción fue protagonizado por un pequeño coro, como ocurrió también el sábado 23. Ahora tocó el turno al Coro de Cámara del Conservatorio Superior de Música L’Orfeo, bajo la conducción de Luis Enrique Téllez. El grupo ofreció un programa bien estructurado y armado, iniciando con un par de famosas plegarias en lengua náhuatl y una obra virreinal de Manuel de Sumaya. En la segunda parte, el coro ofreció un breve pero necesario homenaje a Carlos Jiménez Mabarak, compositor mexicano, con motivo de los cien años de su nacimiento., complementado con un par de piezas de Blas Galindo. De éste último, incluyeron la que quizá es su obra vocal más famosa, Me gusta cuando callas. A notar, el hecho de que esta segunda parte del programa se basó en piezas corales sobre textos de poetas de primera: Rafael Alberti, Federico García Lorca y Pablo Neruda. En la tercera parte, arreglos de diversos autores sobre canciones populares mexicanas, con los que el público se animó evidentemente. Algunos arreglos de estos resultaron mejores que otros, pero el nivel fue en general bueno. En retrospectiva, lo mejor del programa fue su parte central, en la que el coro cantó con precisión y claridad las canciones mexicanas, destacando las tres primeras de Jiménez Mabarak y la segunda de Galindo. Si fuera necesario comparar la calidad del programa y el rendimiento vocal de este Coro de Cámara del Conservatorio Superior de Música L’Orfeo con la Coral Emiliana de Zubeldía que se presentó días antes, sin duda fue mejor el de L’Orfeo.

La Noche de Gala de este día estuvo dedicada a la puesta en escena de la zarzuela María la O del compositor cubano Ernesto Lecuona. Dije bien: puesta en escena. Aunque el escenario del Palacio Municipal de Álamos no tiene las instalaciones necesarias para la puesta cabal de óperas, zarzuelas y similares, el resultado de esta María la O fue más que decoroso. Además de cantar el papel titular, la soprano Marybel Ferrales concibió y desarrolló el proyecto, creó la escenografía y el vestuario y se involucró con todos los aspectos de la producción. De interés particular el hecho de que, como no es posible poner en Palacio una orquesta fuera del escenario, el asunto se resolvió con el concepto de “zarzuela karaoke”, con una pista orquestal pre-grabada que sirvió de guía y soporte a los cantantes solistas y el coro. Además,  contaron con la presencia de Karina Romero como directora concertadora, para apretar la concordancia de pista y cantantes. Los elementos teatrales, sencillos y ligeros, permitieron lograr una cierta ambientación para el desarrollo del drama y de alguna manera convierten a esta puesta de María la O en un proyecto portátil, no tan difícil de poner en escenarios análogos a éste. El rendimiento vocal fue de buen nivel en general, destacando desde luego Marybel Ferrales en el papel titular; de los personajes centrales, el único que tuvo un rendimiento vocal claramente por debajo del promedio fue el mulato José Inocente, uno de los pretendientes de la protagonista. Como buena zarzuela, ésta tiene bailes diversos (afrocubanos, claro) que fueron resueltos con ligereza de espíritu; acaso, habría que señalar que un episodio de danza moderna con bailarines en mallas negras desentonó en el contexto de la continuidad visual y dinámica de la puesta en escena. Cabe señalar también que en esta concepción y realización de la zarzuela de Lecuona, se logró un buen balance entre los elementos españoles de la obra (que los hay) y sus rasgos específicamente cubanos. En suma, una buena resolución de las limitaciones del espacio y sus condiciones acústicas y escénicas, y un resultado más que decoroso de esta María la O, dadas las circunstancias. Ciertamente, a lo largo de la obra quedó patente la pasión con la que Marybel Ferrales se entregó a este proyecto de raíz muy profunda y personal.