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29
Ene

FAOT 2020 – 9. Mercado de Artesanías – Marija Vidovic

Juan Arturo BrennanMercado de artesanías

El día de clausura del FAOT 2020 con la última gala de ópera del festival representó también el último día de actividades en el Mercado de Artesanías de Álamos. Esta tarde, la oferta artística estuvo cubierta íntegramente por un grupo de músicos y danzantes de las comunidades yaqui de Vícam y Tórim. Dotación instrumental: violín, arpa, flauta de carrizo, tamborcillo, raspadores y tambor de agua. Además, voces cantantes y, en el centro del acto, danzantes de venado y de pascola. Más allá del enorme interés que hay en ver y escuchar estas manifestaciones de música y danza indígena, asistir en esta ocasión al Mercado de Artesanías permitió observar un fenómeno social particularmente curioso. Además del público que se dio cita ahí, en buen número, con la intención específica de mirar y escuchar con atención, se colaron numerosos miembros, sobre todo femeninos, de las clases media y alta de las  ciudades sonorenses vecinas que acudieron en masa a Álamos a presenciar el “espectáculo” de Alejandro Fernández, que ocurriría por la noche en un enorme escenario instalado a un par de cientos de metros del mercado. Ataviadas con sus mejores galas, sombreros y lentes de sol,  las perfumadas damas no perdieron oportunidad de fotografiarse con los músicos y danzantes yaquis, para desaparecer rápidamente rumbo al éxtasis del Potrillo; después de todo, “qué pintorescos son los inditos”. Aquí habría mucha tela de donde cortar, pero vale más decir que la sesión de música y danza indígena resultó fascinante, no solo por sus contenidos artísticos intrínsecos, sino también por la oportunidad de observar la peculiar relación entre artistas que suelen hacer esto en sus comunidades en un entorno cabalmente ritual, y no como espectáculo, y un público poco acostumbrado a ponerse en contacto con estas manifestaciones, pero que evidencia, al menos, un genuino interés de acercarse a ellas con respeto y curiosidad, más que con la soberbia y la condescendencia de otros… y otras.  Hay que agradecer, sin duda, al antropólogo Alejandro Aguilar Zeleny por su tenacidad en la coordinación de ese espacio y por las demás labores que realiza con, para y por las comunidades originarias de México, particularmente las del noroeste del país.

Marija VidovicDespués del protocolo de rigor, se realizó en Palacio Municipal la gala de clausura, protagonizada por la soprano croata Marija Vidovic y el pianista ruso Alexander Pashkov; ambos habían estado ya en alguna edición anterior del festival, en una gala en la que compartieron el escenario con el gran tenor mexicano Francisco Araiza. El programa propuesto por Marija Vidovic fue, para utilizar un eufemismo, peculiar. Después de un sobrio inicio con el bello ciclo Amor y vida de mujer de Robert Schumann, la soprano croata derivó de inmediato a una extraña combinación de géneros y estilos que pasó por Ponce, Guastavino, zarzuela, canción italiana, Grever, Lara, Tata Nacho. Ante la duda, la propia Marija Vidovic afirmó después del concierto que armó este programa a partir de su gusto personal por el idioma español (que habla correctamente) y por la música mexicana. Su interpretación del hiper-romántico ciclo de Schumann fue muy apegada al estilo, con buena expresión de los poemas de Chamisso que le dan origen, y con una emisión vocal menos potente que la que suelen emplear otras intérpretes de este ciclo. En las cuatro canciones de Manuel M. Ponce (incluyendo la infaltable Estrellita), Marija Vidovic transitó adecuadamente por la vena sentimental del compositor, pero el público no se emocionó con sus interpretaciones de esta música que debía serle cercana. Después, interpretaciones más redondas de algunas canciones de Carlos Guastavino y, para concluir su recital, la soprano croata ofreció sendas canciones de María Grever, Tata Nacho y Agustín Lara. Es probable que su versión a la canción Íntima de Tata Nacho haya sido uno de los puntos más destacados de su recital, ya que en ella la intérprete pareció sentirse más cómoda que las muy manoseadas Júrame y Granada, canciones que parecieran no ir del todo con su temperamento y con su tipo de proyección vocal. Venturosamente, después de la parte oficial de su programa Marija Vidovic cantó una hermosa canción croata, que nos dejó pensando a muchos: ¿por qué no programó más música de Croacia en vez de un repertorio mexicano archiconocido? Vale anotar que a todo lo largo del programa, la soprano croata contó con un acompañamiento experto y estilísticamente muy atinado por parte del pianista Alexander Pashkov. Otro asunto digno de ser meditado: como la gala inaugural de este FAOT 2020 y algunos otros recitales, esta sesión musical de clausura se llevó a cabo en un Palacio Municipal con apenas la mitad de sus localidades ocupadas. ¿Qué está pasando con el público del FAOT, ausente de sus galas importantes, pero abundante en otros eventos que no son ni el centro ni el alma ni la razón de ser del festival?