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28
Ene

Guillermo Briseño

El veterano pianista ofreció un recital en el Callejón del Templo acompañado de seis coristas, en el Festival Alfonso Ortiz Tirado

 

Guillermo Briseño (15) Álamos, Sonora.- Hace más de cuarenta años Guillermo Briseño tocó con Los Masters y con Javier Bátiz, en una época en la que era muy difícil pertenecer a un grupo de rock o simplemente interpretar canciones del género.

 

Después de viajar por el continente, de participar en varios grupos y de formar los propios, de compartir escenarios con otros artistas en campus universitarios, hoyos fonquis y festivales, el músico obtiene el reconocimiento de sus colegas y de la crítica.

 

Ahora, en otro siglo, Guillermo Briseño llega a Sonora invitado al Festival Alfonso Ortiz Tirado, FAOT 2016, y lo hace acompañado de seis coristas y su inseparable piano. Su espectáculo en el Callejón del Templo era de los más esperados en Álamos.

 

Briseño admite la calidad y el reconocimiento nacional e internacional del festival que se realiza desde hace 32 años en esta ciudad del sur del estado, como un homenaje a la trayectoria musical y humanística del doctor Alfonso Ortiz Tirado.

 

El pianista se ve amable y feliz. Durante la prueba de sonido le informan que quizá sea mejor subir el volumen de su micrófono y él dice que así está bien, “que mejor se escuche la voz de las coristas, yo estoy bien así”.

Guillermo Briseño (20)

Por la noche, en el Callejón del Templo corre un viento frío y muchos de los asistentes al concierto de Guillermo Briseño abandonan las sillas y se refugian en un costado, a resguardo bajo el techo de una casona centenaria. Desde ahí observan al pianista y a las coristas y disfrutan el espectáculo.

 

Natalia Marroquí, integrante del grupo de voces, abre el concierto sentada al piano. Interpreta una sola canción y en seguida presenta a su maestro, a quien agradece por compartir experiencia y conocimientos con ella.

 

Guillermo Briseño se acomoda en el piano y lee un texto que escribió inspirado por las calles y callejones de la ciudad de los portales. Generoso, el músico habla muy bien de los habitantes de Álamos, de los espectáculos y del FAOT, y termina dirigiéndose al público con estas palabras: “¡que viva su festival!”.

 

Mientras Briseño interpreta sus canciones, un dron sobrevuela el Callejón y en la pantalla al fondo del escenario se proyectan imágenes aéreas de los edificios adyacentes y del escenario.

 

Esperanza maya es una composición de Briseño que esa noche se escucha en la voz de Verónica Ruiz. La cantante explica que la canción es de su maestro y agradece la oportunidad de interpretarla frente al público del festival.

 

Antes de despedirse, el pianista recuerda el terrible terremoto que afectó a la Ciudad de México un 19 de septiembre de 1985. Ese día falleció el compositor y cantante Rodrigo  González, “Rockdrigo”, y de él presenta Perro en el periférico, una de sus canciones más conocidas.