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21
Ene

La música como una aventura: FAOT sube al Trasatlántico de Aleks Syntek

Samantha Leyva

 

Desde que se anunció a Aleks Syntek como parte de la cartelera artística del Festival Ortiz Tirado 2018, el intro de la canción de luces de noche en la ciudad es mi pensamiento recurrente (el inicio de la rola, donde suena un poco de guitarra, el synth y pompit pum pum pam pao).

La noche de ayer, la segunda en la jornada del FAOT 2018, el escenario de la Plaza de Armas se embarcó en una aventura musical recordando sus éxitos, a los cuales se sumaron tributos a algunos temas populares de la música española de los ochentas, a voz y mando del músico y compositor mexicano.

Tres mil personas, se estima, se congregaron en los alrededores de la Plaza de Armas para el concierto. Algunas jóvenes – y otras no tanto – se aferran a la valla desde las cinco de la tarde; cuentan que tienen más de cinco horas en la impaciente espera.

En la rueda de prensa previa al espectáculo, Syntek mencionaba que el ser invitado y ser parte de eventos como el FAOT, representaba una gran satisfacción para él, pues ha encontrado en los festivales culturales un aura especial: “Es donde se refleja la parte más trascendental de la música popular”, dice.

En punto de las 22:30, las vibraciones de las bocinas delatan el inicio de la fiesta, del viaje. Al sonar el primer riff de las guitarras, los pies se mueven, sin importar si los dos son izquierdos, o si te gusta el Syntek o no. Porque de todas formas, hay dos, tres, o cuatro de sus canciones que te sabes… Que todos nos sabemos, como el emblemático dueto que grabó con Ana Torroja: Duele el amor, una de las primeras rolas en sonar, que sirvió como mecha para encender a  los asistentes.

Después se sumaron Historias de danzón y de arrabal, Corazones invencibles y Te soñé, tema durante el cual invitó a algunas chicas del público a subir al escenario.

Aleks Syntek está cerca de cumplir tres décadas en los escenarios, pero parece disfrutar el momento como si fuera la primera vez. Amante de la música universal, desde el jazz y lo clásico, hasta el rock en español, cuenta que la belleza de la sonoridad lo ha llevado a “explorar mundos insospechados”. Ve la música como una aventura. “Amo la música que desafía a los públicos, no la que los complace”, expresa.

Así, decidió grabar su álbum Trasatlántico, integrado por éxitos musicales de la movida madrileña, adaptados a su propia estética sonora. “No se trata de hacer covers para vender discos con canciones famosas: yo hago tributos porque estoy imprimiendo mi estilo musical a canciones que se hicieron 30 años atrás, para enseñarle a la generación de ahora cómo es que se hacía la música en aquella época”.

Por ello, en su concierto suena Lucha de gigantes de Nacha Pop y Es por ti [que soy un duende cómplice del viento…] del dúo Cómplices. La alegría se condensa en la Plaza de Armas. Lo puedes ver en los aplausos al compás, en los brazos que se agitan y en los rostros que sonríen. La puerta de Alcalá y el mordisco de la chica cocodrilo [Haz sido tú, que crees que no te he visto, haz sidFAOT 2018 Aleks Synteko tú, haz sido tú…] y Viviendo de noche.

No podían faltar los temas que lo proyectaron en cine y televisión como Sexo, pudor y lágrimas y de un medley donde, acompañado de su piano, interpretó Yo soy tu amigo fiel de la película Toy Story, además del tema de la Familia P. Luche.

Y aunque el cansancio se asoma de vez en cuando en la voz del músico, el baile de las luces que adornan el escenario compensa el espectáculo. De pronto, Lo que tú necesitas es seguir bailando de noche en la ciudad. Syntek es pura energía, el paso del robot, la disco, que lleva puesta con el saco que brilla con coloridas luces led. Y cerca del cierre, Intocable.

 Minutos antes de subir al escenario, Syntek platicaba a los medios de comunicación, que este, el Trasatlántico tour, ha sido uno de los conciertos que más ha disfrutado durante toda su carrera musical: “Estoy convencido que, hasta la fecha, este show es el que más me ha divertido de todos y se van a dar cuenta cuando lo vean”. Y efectivamente. El FAOT lo abrazó. Syntek tenía razón.