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26
Ene

Ópera sin glamour … ¿a la irreverencia?

Por Dr. Jesús David Camalich Landavazo

 

Un piano de cola colocado hacia el lado izquierdo del escenario, un atril que sostenía ¡¡¡la cabeza de un maniquí, adornado con la máscara de Blue Demond con sombrero vaquero??? El programa anticipaba un repertorio muy ligero y conocido que incluye arias de ópera, romanza y duetos de zarzuela, terminando con música mexicana fina. La incertidumbre crecía a cada minuto que pasaba esperando el inicio de este concierto, ofrecido por el tenor Jorge Echeagaray, la soprano Arisbé de la Barrera Ramírez, acompañados al piano por el maestro Pablo López Mejía, siendo ésta la participación del Taller de Ópera de Mazatlán en las galas de la tarde del Palacio Municipal de Álamos, dentro del Festival Internacional Alfonso Ortiz Tirado 2019.

Finalmente se elevó el telón y los ¡¡¡artistas??? pisaron el escenario. Con gran sorpresa recibimos con un fuerte aplauso al cátcher de los Venados de Mazatlán (cantante) y el primera base de los Cañeros de Los Mochis (pianista). La incertidumbre se había disipado y comprendí el significado del título del espectáculo: Ópera sin glamour. La idea es muy buena, interesante, atrevida, pero es igualmente peligrosa. Se busca quitar las etiquetas que histórica y popularmente se han puesto: la ópera es glamorosa, el público debe ir vestido de lo formal a la etiqueta, los artistas de etiqueta (smoking o frac), presentando un espectáculo de gran pulcritud y respeto al escenario que se pisa dentro del festival al que se es invitado.

La música empieza y el cátcher de los Venados de Mazatlán inicia la interpretación de su aria. Una muy bonita voz, bien timbrada, de un color oscuro y grande; con una presencia escénica e interesante carisma que rápidamente se gana al auditorio ubicado en el patio central del Palacio Municipal. Su voz, en mi opinión, es de barítono, no un tenor como está anunciado. Se trata del ¡¡¡tenor??? Jorge Echeagaray. La interpretación es aceptable, un nivel antes del decoro. Se aprecia un registro central bien trabajado y robusto, pero aborda el registro agudo del aria en la forma en que lo haría un barítono (pido una disculpa por no extenderme, ya que tendría que utilizar un lenguaje muy técnico).

El atrevimiento del vestuario, de entrada exagerado al término de “sin glamour”, da una grata sorpresa. El resultado es fácilmente aceptado. Se asume que el espectáculo, como tal, ha sido cuidadosamente trabajado, para deleite de todo mundo, incluyendo a la crítica. Durante el programa, se convierte en el barbero del pueblo, en el Rayo de Jalisco, para pasar a ser el defensa (un poco pasado de peso) de las Águilas del América, terminando como vaquero de la Expo Ganadera. Su mejor momento del concierto, que merece un fuerte y cálido aplauso del auditorio, así como una muy respetable opinión de la crítica, es la interpretación del aria Largo al factotum (personaje de Fígaro, barítono) de la ópera El barbero de Sevilla de Rossini. El barbero rompe la cuarta pared, se mezcla entre el público a quien involucra en su escena, ofreciendo una excelente escenificación de esta aria. La calidez de la voz, el fraseo, las cadencias, el ataque de los agudos, la escena, el involucramiento del público, estaba muy gratamente cuidado y presentado. Se mostraron los mejores atributos del cantante, quien hizo gala de su virtuosismo e interpretación. La ovación recibida estuvo bien merecida.

Después de escuchar al cátcher de los Venados de Mazatlán, apareció una mujer elegantemente vestida, identificada como la soprano Arisbé de la Barrera Ramírez, quien fue rápidamente cuestionada por el ¡¡¡glamour??? con que entró en el escenario. Se le permitió que con esta vestimenta cantara solamente una pieza y se le invitó a que se “quitara el glamour”. Es así que la soprano se convirtió en una preparatoriana, de ahí en la compañera del Rayo de Jalisco, pasando por la defensa central del equipo femenil de los Xolos de Tijuana, terminando como vaquera de la Expo Ganadera. Arisbé posee una bella voz de soprano lírico-ligera, más hacia lo ligera; un timbre muy agradable; un color de voz tierno, con dulzura y una interpretación muy adecuada al personaje que interpreta. Su mejor momento se dio en la parte de la ópera, donde interpretó, hermosamente, el aria de la Reina de la Noche, de la ópera La flauta mágica de Mozart y el aria de Laureta de la ópera Gianni Schicchi de Puccini.

Después de la sección de ópera, inició la zarzuela, para terminar el programa con música mexicana fina. Es aquí donde inició un terrible problema, donde aquella grata sorpresa se difuminó en forma rápida y cruel, pasando a un espectáculo donde el glamour se convirtió en irreverencia, terminando en ofensa. El cuidado del espectáculo que se ofreció en el principio, fue descuidado, perdiendo todo glamour, entrando al espacio de una falta de respeto a todo: a la música, al público, al escenario y al festival. La gracia y carisma de Jorge, se salió de control, y terminó en niveles más bajos que la payasada. La incertidumbre de la ópera sin glamour, que gratamente iba por buen camino, perdió el rumbo, entró en una pendiente, cada vez más pronunciada, de la que, tristemente, ya no pudo salir. Lo que prometía ser un espectáculo diferente, ¡¡¡sin glamour¡¡¡, de gratas dimensiones, terminó siendo un espectáculo desbordado, desbocado, convirtiéndose en una falta de respeto al escenario del Palacio Municipal de Álamos y al Festival Alfonso Ortiz Tirado.

En esta misma pendiente desbocada, el primera base de los Cañeros de Los Mochis, identificado como el maestro Pablo López Mejía (pianista), no pudo contener lo mostrado en el escenario y fue arrastrado de ser pianista a convertirse en un ¡¡¡boxeador del piano???, con un sonido duro, seco, aporreado. Se habían mostrado bellas interpretaciones, pero, por alguna razón, no se siguió en ese mismo camino. Se sugiere se realice una profunda reflexión de lo ofrecido en este concierto. La idea es muy buena e interesante, pero, recuerden, igualmente peligrosa. Se requiere de un gran cuidado y responsabilidad, para que el producto ofrecido sea el que se ha pensado.

*Las consideraciones expresadas en estos textos de crítica artística, son a título personal del analista invitado y no reflejan la opinión de la institución.

 

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