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26
Ene

Si algo tenemos en México son cantantes: Teresa Rodríguez

Se gradúa la primera generación del Taller de Ópera Alfonso Ortiz Tirado

 

Juan José Flores Nava

Dice Teresa Rodríguez que a ella no le gustaban los cantantes. Es más: asegura que era la más renegada de las renegadas ante ellos. Pero poco a poco la ópera la capturó. ¿Cómo? Teniendo frente al bel canto la actitud relajada que ella misma demanda al público: “Yo le digo a la gente que vaya a la ópera, que abra su alma, que pruebe, pero sin esperar nada, solo dispuesta, relajada. Así fue como la ópera me capturó a mí”.

¡Y de qué manera! Teresa Beba Rodríguez lleva ya 40 años como maestra de muchísimos cantantes. De estas cuatro décadas, 17 como encargada (y fundadora) del Encuentro Operístico de Verano Artescénica, en su natal Coahuila: un mes de residencia artística en Saltillo para medio centenar de cantantes, con profesores (y una selección de alumnos) del más alto nivel, provenientes de todo el mundo.

La noche del 25 de enero, en el Palacio Municipal de Álamos, el público pudo gozar con el resultado del Primer Taller de Ópera Alfonso Ortiz Tirado que, coordinado por Teresa Rodríguez, dio una intensa formación a 15 jóvenes cantantes provenientes de distintos lugares del país, entre el 19 y el 24 de enero en Hermosillo, culminando en el escenario principal del Festival Alfonso Ortiz Tirado.

Durante su actuación, 14 de los 15 chicos que oficialmente formó el Taller (hubo uno que enfermó y no pudo estar en el escenario y actuaron cuatro más que cursaron el taller como oyentes), estuvieron acompañados por la Orquesta Filarmónica de Sonora, dirigida, en esta ocasión, por la propia Teresa Rodríguez.

El taller —una atinada iniciativa de Mario Welfo Álvarez Beltrán, director del Instituto Sonorense de Cultura—, tuvo en su consejo académico a Joan Dornemann, Eytan Pessen, Carlos Conde y Jorge Vargas. Todos ellos figuras esenciales en la formación de varios de los cantantes de ópera más prestigiados.

 

—Maestra, ¿sigue creyendo que lo más difícil de sus talleres es la selección de alumnos? —preguntamos a Teresa Rodríguez.

—La selección es muy difícil, sin duda. Pero cuando inicié, hace 40 años, hacía un taller muy selectivo: apenas entraban 12 chicos. Hasta que un día decidí reforzarlo y ampliarlo a 40. Al día de hoy, hemos formado a más de 500 cantantes.

 

—Una maestra cubana de canto me contaba que en su país, cuando los chicos llegan a estudiar a la universidad para ser cantantes, ya cuentan con una sólida formación musical. En nuestro país no siempre sucede así.

—Nosotros, es verdad, no tenemos un sistema de educación musical como en Estados Unidos, Alemania o Cuba, pero a cambio de eso tenemos una superioridad infinita, con relación a Cuba por ejemplo, de chicos con una voz extraordinaria. Y si bien es cierto que lo ideal es que a los 18 años ya tengan una buena formación musical, en el caso de los cantantes no hay que olvidar que la voz se desarrolla a plenitud hasta que el cuerpo está también desarrollado. No va a haber, por lo tanto, un niño de cuatro años que sepa cómo va a cantar cuando sea adulto. Por lo tanto, a un niño se le pueden dar bases de música, pero de voz no. Hay que esperar a ver su cambio de voz, cómo se desarrolla.

 

—Una de las características del Artescénica es que aborda no solo el trabajo con la voz, sino también la formación escénica, fonética, pianística…

—Tenemos cursos para directores de escena, para pianistas, para  cantantes, pero siempre con relación a la voz, con relación a la ópera.

 

—Hace usted hincapié en una formación que vaya más allá del manejo adecuado y preciso de la voz.

—Sí, el buen cantante de ópera debe conocer la fonética, debe saber controlar su respiración, debe ser un buen actor, debe dominar varios idiomas y debe conocer muy bien el piano porque no solo no va a tocar cosas difíciles, sino que va a tocar reducciones orquestales. Nosotros no tocamos una pieza para piano, tocamos la ópera completa de Strauss como reducción. En esto días del Taller de Ópera un chico dijo: “¡Ay, no pensé que fueran tantas cosas!”. Y sí, son todas estas cosas.

 

—¿Cómo maneja el ego que suelen tener muchos cantantes desde jóvenes?

—Recuerda que soy tosca, soy norteña tosca. Soy dura y a la cabeza. Mi primera clase siempre advierto: “Nada de lo que les diga es personal, corazones. Si algo de lo que diga les molesta, háganmelo saber, pero sepan que nada es personal”. Aclarado esto, voy con todo.

 

—¿Cuáles son sus conclusiones de esta experiencia?

—Que en cada estado debería de haber un proyecto educativo y formativo así. Ojalá hubiera una compañía de ópera en cada estado porque sobran los cantantes en este país. ¡Sí, si algo tenemos en México son cantantes!

2  FAOT 2019 GALA DEL TALLER DE OPERA