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24
Ene

Valgur: componer, cantar y soñar en zapoteco

Boletín ISC
No. 026 / 24 de enero 2016

Por: Astrid Arellano

ValgurValgur es la pluma de un atrapasueños, el que pende de la guitarra con la que interpreta Elizabeth sus canciones. Valgur es un ramo flores que danzan al ritmo del Istmo, al son que tocan las calles de Juchitán. Valgur tiene también raíces, bien plantadas en su tierra, que es Oaxaca. Valgur es también agua de mar, así suena.

Elizabeth Valdivieso Gurrión, compositora oaxaqueña de sangre zapoteca, llegó al noroeste del país, a este Festival Alfonso Ortiz Tirado 2016, y conversamos con ella:

“Yo soy una compositora oaxaqueña, soy de Juchitán de Zaragoza; comencé desde muy pequeña a cantar en el coro de una iglesia. Posteriormente, mi mamá, a los doce años, me regaló una guitarra y fue así como descubrí mi pasión y mi vocación por crear melodías, letras, componer; desde entonces no he parado. ‘Valgur’ es la fusión de mis apellidos; Valdivieso y Gurrión.

“Yo en mis letras hablo de todo; hablo mucho de mi tierra natal, de la cultura, de la tradición zapoteca, son mis raíces. En casa se habla zapoteco, mis padres, mis abuelos, yo. Crecí escuchando la trova zapoteca, la música de pueblo, las bandas regionales y mucha de mi música tiene este toque”, comenta la cantautora.

Estando lejos –pues vivió algunos años en Monterrey– y sin planearlo, con la añoranza del hogar, Elizabeth fue componiendo canciones para Juchitán; ahora es una muy digna representante de su cultura, orgullosa de defender, preservar y difundir su lengua natal, el zapoteco.

“Comencé haciéndolo de una manera inconsciente por amor a mis antepasados, por amor a mis padres, a mis abuelos; ahora se ha convertido en una responsabilidad para mí; es un orgullo poder ser portavoz de este privilegio, de nuestras raíces. Es un orgullo poder defender mi lengua, poder amarla y enaltecerla; siento una responsabilidad frente a las nuevas generaciones; poder transmitirles lo bonito, que no se olviden de dónde venimos, eso para mí es lo más importante”.

Mi lengua es eterna: componer, cantar y soñar en zapoteco

Con su canción “Soñemos en zapoteco”, dirigida al público infantil, fue acreedora a una mención honorífica por parte de Conaculta, la Fonoteca Nacional, Conabio y Fundación Xquenda en el 2012; es un tema creado con la convicción de invitar a los niños y niñas a homenajear a una de las lenguas con mayor tradición literaria en el país y también en peligro de extinguirse.

“Recientemente, hace un par de meses, me mandaron un video de unos niños cantando esta canción en un acto simbólico y para mí fue algo sorprendente; que esta canción se cante en las escuelas para mí ha sido algo impresionante, siento que estoy cumpliendo con mi deber aquí en la tierra, con mi deber de transmitir conocimiento por medio de la lengua zapoteca”, afirma la juchiteca.

 

El homenaje en sus letras

Además del homenaje musical que hace a su lengua materna, en el tema “Mujer de las flores” Valgur homenajea a la mujer juchiteca, a quien describe como fuerte, independiente y llena de bondad; Valgur habla también de los artistas que admira, pues con la canción titulada “El pintor”, homenajea al pintor mexicano Francisco Toledo, nacido también en Juchitán de Zaragoza y a quien considera un ejemplo a seguir; habla también de su abuelo, quien la motivó a componer “Chitugui”, una canción inspirada en un gorrioncito de pecho amarillo y la creencia popular que alberga:

“Esta historia ha ido de generación en generación en muchas de las familias zapotecas de Juchitán, mi abuelo me contó que cuando un chitugui llega a cantar a tu casa, es porque acarrea una bendición, visitas, prosperidad económica. –¿Escuchas ese pajarito?– me dijo. –Escucha su canto, dice: chi-tu-gui, chi-tu-gui. Es un mensajero; la bendición vendrá para ti–, y yo no lo creía hasta que lo viví; él tenía razón. Por eso decidí escribir esta canción, para honrar a mi abuelo, en nuestra lengua, el zapoteco, ya que él no entiende muy bien el español”, narra la artista.

En escena, Valgur no solamente utiliza los elementos culturales oaxaqueños de los que es heredera, sino que adopta otros tantos de diversos grupos indígenas de México, como la pintura facial de la mujer comca’ac o seri, originaria de nuestro estado, Sonora:

“Cuando yo obtuve este reconocimiento por parte de la Fonoteca Nacional, me dieron un montón de libros, entonces me puse a revisarlos y descubrí a la mujer seri; desde el momento en que yo la vi, me pareció increíblemente bella en todos los sentidos; por sus rasgos faciales, por su pintura.

“Me puse a investigar un poco acerca de la pintura facial y me di cuenta de que los seris se pintan con base en los significados de los colores, cada uno tiene un significado. Me dijeron que el blanco significa suerte, y que el azul simboliza al mar; vi que iba muy de acuerdo con mi propuesta musical y decidí que esto tenía que ser parte de mí.

“Comencé a pintarme siempre; cada concierto, en entrevistas, en la televisión, y bueno, quizás yo no soy sonorense pero soy mexicana y amo la tradición, la cultura, a la gente que todavía vive arraigada y que no suelta sus raíces”, concluyó.